10 pautas para correctores de textos

10 pautas para correctores de textos. Lupe Redón

La corrección ortotipográfica, también llamada corrección de primeras pruebas, es un oficio que requiere un método de trabajo y unos conocimientos determinados. No puede llevarse a cabo sin una formación específica. Más allá de esa formación, de la que veremos algún aspecto, existen unas pautas que pueden interesarte si vas a empezar tu trayectoria como corrector de textos.

 

1. Delimita las funciones de tu trabajo

 

La corrección es un trabajo de control de calidad. Permite subsanar las faltas de ortografía, los errores gramaticales y las incoherencias tipográficas de un texto. Una revisión general y una limpieza superficial de los fallos no son suficientes para la consecución de un buen resultado. Tu misión es conseguir que un texto sea claro, ordenado, eficaz y de calidad. Para eso es necesario que realices una revisión minuciosa de todo el material disponible y que decidas los criterios de corrección adecuados cuando no los marque el cliente. Sin embargo, también debes tener presentes tus limitaciones como corrector de textos. Si te excedes en tus funciones, en el mejor de los casos, estarás prestando un servicio que no será remunerado. Y cabe la posibilidad de que generes otros errores que le resten crédito a tu verdadero trabajo.

 

2. Sé un corrector de textos profesional

 

Implícate en tus tareas. Ármate de paciencia y dedícale tu atención a cada uno de los elementos que componen un texto. Por mucho que los primeros párrafos te parezcan correctos, no permitas que tu concentración se relaje y decaiga. Nunca sabes dónde puede aparecer un error, y no debes pasar por alto ningún aspecto que interfiera en la comprensión de un texto. Aunque es natural que quieras demostrar tus capacidades de buen corrector, también es fundamental que aprendas a contenerte. Si te dejas llevar por tu afán de corregir, acabarás introduciendo correcciones innecesarias. No corrijas los problemas que no sean de tu incumbencia; sugiere opciones para solucionar esos puntos sobre los que no tienes certeza. El cliente, por supuesto, puede aceptar o rechazar tus consejos. Pero agradecerá tus propuestas.

 

3. No te dejes abrumar por las dudas

 

Es inevitable que dudes si te dedicas a la corrección de textos. Sobre todo en tus primeros proyectos. Te encontrarás con cuestiones a las que nunca te has enfrentado y te sentirás inseguro. Puede que tengas la impresión de que te has metido en un berenjenal, sin embargo, dudar es un buen inicio. Y una forma muy eficaz de mantener la atención y seguir aprendiendo. La lengua es un sistema lingüístico inmenso, y además cambiante, que no puedes controlar totalmente. Por muchos años de experiencia que tengas como corrector de textos, no dejarás de enfrentarte a inquietudes que te harán devanarte los sesos. Cuanto más te esfuerces por resolver una duda, más recursos descubrirás para solucionar las siguientes. Las dudas te ayudarán a ampliar tus conocimientos, a establecer un método de consulta y a crecer en tu oficio.

 

4. Utiliza los recursos disponibles

 

Tener un título de corrector profesional no garantiza que hagas unas correcciones idóneas. Necesitas ampliar tus recursos y renovarte continuamente. Infórmate sobre las actualizaciones de la RAE (Real Academia Española) y ten siempre a mano el DRAE (Diccionario de la lengua española) y el DPD (Diccionario panhispánico de dudas). Pero no te reduzcas a las fuentes de consulta oficiales. Examina la variedad de referencias normativas que existen, te servirán para complementar la documentación oficial. En algún momento, incluso puede que te resulten más útiles. La corrección de textos especializados requiere diferentes bibliografías, diccionarios, glosarios… Construye tu propio material de consulta. Y utiliza el más apropiado según sean las correcciones concretas y las demandas de tus clientes.

 

5. Clarifica tu jornada laboral

 

Define tus horarios y elimina las distracciones que te impidan cumplirlos. Es aconsejable que no corrijas más de seis horas efectivas al día y que hagas descansos cada noventa minutos. Serás más productivo si evitas acumular el cansancio físico y mental que supone la corrección de textos. De lo contrario, entrarás en un bucle de erratas y agotamiento. Si trabajas en casa, hazte el favor de no corregir en pijama; tampoco es conveniente que duermas en tu oficina. Reserva un lugar tranquilo donde tengas a mano las herramientas que necesitas e intenta que siempre estén ordenadas. El orden te ayudará a ganar tiempo. Utiliza una silla en la que te sientas cómodo y una iluminación que no dañe tu vista. Establece cualquier requisito que te permita un desempeño eficaz y respétalo. De tu disciplina depende la calidad del trabajo.

 

6. Planifica y clasifica tus proyectos

 

No esperes a recibir tu primer encargo para fijar las condiciones laborales y el método de trabajo. Desarrolla un borrador con los aspectos que deseas incluir en tus presupuestos. Y con cualquier otra cuestión que mejore tu interacción con los posibles clientes. Antes de empezar un proyecto, asegúrate de planificarlo. Elabora un modelo de cada uno de los documentos que necesitas para hacer correcciones. Una plantilla donde registrar los encargos, un cuaderno de corrector, una hoja de notas para el cliente… Organiza la información desde la primera toma de contacto; te resultará más fácil trabajar y clasificar los proyectos. Es lícito que un cliente necesite aclarar determinados asuntos de su proyecto en cualquier momento. No te arriesgues a perder su confianza por no ofrecerle una respuesta ordenada, rápida y convincente.

 

7. Haz una previsión temporal realista

 

La previsión temporal de la ejecución de un proyecto es crucial para elaborar un presupuesto acertado. Antes de acordar los plazos de entrega, haz una valoración exhaustiva de la demanda de cada cliente. Averigua el volumen del texto y calcula cuántas horas te costará corregir el número total de matrices. Dependerá de tu velocidad y de tu experiencia. Ten en cuenta que el tiempo dedicado a introducir correcciones no se corresponde con el tiempo real de trabajo. Corregir también implica resolver imprevistos, consultar dudas, añadir unificaciones, redactar una hoja de notas y realizar algunas gestiones. Debes incluir en la previsión temporal cualquier actividad destinada a cubrir las necesidades del texto y de tu cliente. Incumplir los plazos de entrega o presentar un trabajo incompleto son un signo de poca profesionalidad.

 

8. Conoce a tus clientes y cuídalos

 

Si quieres establecer una relación satisfactoria con tus clientes, empieza por conocerlos. Investiga sus intereses y preferencias. Es posible que dispongan de un manual de estilo propio o que te indiquen una fuente normativa concreta. Respeta su criterio, comunícate con ellos y consulta cualquier duda que tengas. No puedes ajustarte a sus necesidades si no sabes lo que desean de ti. Pero tampoco debes ignorar tus conocimientos. Cuando puedas aportar soluciones que consideres más apropiadas a las que aplicaría el cliente, expón tu criterio y justifica tus sugerencias. Es una muestra de implicación y de competencia. No te limites a entregar los documentos cuando hayas finalizado un proyecto. Interésate por la opinión de tus clientes. Su satisfacción con el resultado final debe ser tan importante para ti como lo es para ellos.

 

9. Mantén hábitos saludables

 

Dedicarse a corregir textos implica estar muchas horas sentado. Es bastante previsible que tu cuerpo se resienta si no sigues unos hábitos saludables. Descarta la posibilidad de renunciar a los días festivos y a las horas necesarias de sueño. Establecer una rutina en la que lleves a tu cuerpo al agotamiento solo puede perjudicar tu salud y arruinar tus proyectos. Es indispensable que prestes atención a tu espalda, tus cervicales y la circulación de tus piernas. Practica algún ejercicio físico todos los días y te sentirás mejor. Cuida tu postura y aprovecha los descansos para levantarte de la silla y andar un poco. Aparta la mirada de la pantalla del ordenador y relaja tu vista; la necesitas para conservar tu trabajo. Si no le das tregua a tu mente, perderás concentración y acabarás haciendo unas correcciones mediocres.

 

10. Recuerda que no estás solo

 

Los principios pueden ser complicados. Y empezar una aventura lingüística, todavía más. Mucha gente desconoce la corrección de textos o no aprecia su verdadero alcance. Pero recuerda que no estás solo. No eres el único al que le apasiona este oficio y puedes apoyarte en compañeros de todo el mundo que están dispuestos a compartir inquietudes. Valora la posibilidad de formar parte de asociaciones como UniCo (Unión de Correctores), que acoge a correctores profesionales y asesores lingüísticos. Participa en cursos, conferencias, seminarios, foros, redes sociales… Muévete, déjate ver y sé persistente. Explícale al mundo a qué te dedicas y la importancia que tiene.

 

¿Te gustaría añadir alguna pauta a la lista? ¡Me encantaría leerla!

 

Etiquetas: Corrección de textos

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