Cómo estimular la imaginación y la creatividad

Cómo estimular la imaginación y la creatividad. Lupe Redón

Un escritor de textos creativos debe ejercitar la imaginación y la creatividad, ya que el primer paso para crear una historia es tener ideas. Aprender a estimular estas capacidades es una cuestión de tiempo y perseverancia. Cuanto más practiques, más ideas acudirán a tu mente; tendrás más opciones para elegir las mejores ideas, trabajar con ellas y construir una historia.

 

Todo escritor necesita dejarse llevar por la imaginación para que fluyan las ideas y salgan de su inconsciente. Es necesario que juegues a imaginar y a inventar como si fueras un niño. Los niños son libres creando; no tienen ideas preconcebidas, no juzgan sus creaciones y no reprimen su capacidad creativa. Crean por una sola razón: les divierte. Un escritor debe crear con el niño que lleva dentro para potenciar su imaginación, y posponer el momento de ser el adulto que revisa y pone orden en la obra.

 

El mundo, la vida en sí misma, es una fuente inmensa de inspiración. En cualquier lugar hay detonantes de ideas. Lleva siempre contigo una libreta y un boli, y anota todo lo que llame tu atención. Si lo prefieres, puedes utilizar una aplicación para registrar las ideas. Lo importante es que aproveches la espontaneidad de tu capacidad creativa. Revisar tus notas de vez en cuando te permitirá identificar los temas que más se repiten. Y podrás recurrir a tu propia fuente de ideas en los momentos de estancamiento creativo.

 

Aprovecha tus vivencias

 

Las historias tienen mucho del escritor que las crea. La mayoría de escritores se inspiran en algún aspecto de su vida para construir otros mundos. Todos tenemos experiencias, recuerdos y sueños que pueden ser el germen de un texto creativo. Analiza tu propia historia, te ayudará a darte cuenta de cuáles son las vivencias que han dejado huella en tu forma de ver el mundo. No reprimas tus obsesiones; hazlas trabajar para ti. Si eres consciente de lo que más se reproduce en tu mente, podrás convertirlo en material de escritura.

 

Mira con ojos de escritor

 

Observar cualquier circunstancia, por trivial que parezca, es un hábito que potencia la imaginación y la creatividad. Fíjate en los pequeños detalles de las cosas que te rodean. No te limites a contemplar lo evidente. Juega a cuestionártelo todo. Imagina lo que desconoces de aquello que percibes y pregúntate qué pasaría si… Te permitirá crear un nuevo elemento para conectarlo con ese elemento que ya conoces.

 

Leer con ojos de escritor es otra fuente de inspiración importante. Puedes analizar cómo están escritas las frases de los autores que más te motivan y aprovechar las historias que no te gustan para seguir aprendiendo. Imagina personajes o finales distintos, cambia el punto de vista, etc. Para escribir es necesario leer. Pero no te reduzcas a la literatura. Consume todo el arte que puedas. Cualquier tipo de expresión artística abrirá tus cauces creativos.

 

Toma descansos creativos

 

Algunas veces, las ideas se reproducen en nuestra mente de forma confusa. Las tenemos, pero no somos capaces de verlas. Necesitamos liberar el inconsciente para que se revelen de forma espontánea. Son muchos los actos cotidianos que permiten combinar una tarea automática con nuestro monólogo interno (mirar por la ventana, ducharse, lavar los platos, andar, montar en bicicleta, etc.). Y esas distracciones fomentan la reflexión y el entendimiento. Por eso es fundamental que te relajes y tomes descansos creativos.

 

Prueba técnicas y juegos creativos

 

Las ideas no siempre surgen de forma espontánea, o no siempre nos motiva desarrollar las ideas que tenemos en mente. Cuando no se te ocurra nada que te convenza, prueba a usar las técnicas y los juegos creativos. Es interesante que conozcas diferentes recursos para obtener nuevas ideas, organizarlas y trabajar con ellas. Si no consigues resolver tus dificultades creativas, por lo menos, seguirás aprendiendo a estimular tu imaginación y tu creatividad.

 

La escritura automática es un tipo de escritura que permite aprovechar el subconsciente para encontrar ideas. Consiste en escribir libremente, sin un tema preestablecido, durante un periodo de tiempo que decidirás de antemano. Escribe cualquier cosa que se te ocurra, por absurda o tonta que te parezca. No te cuestiones la calidad del contenido ni de la forma. La finalidad de este proceso es plasmar pensamientos que no son conscientes. Es posible que después de unas horas, cuando leas el texto, encuentres alguna idea que te sorprenda y te apetezca desarrollar.

 

La tormenta de ideas es una técnica creativa que sirve para encontrar las mejores ideas a partir de un tema concreto. Consta de dos fases que es preciso diferenciar para que resulte efectiva. La primera fase consiste en escribir una lista con todas las ideas que te sugiera el tema. A más larga sea tu lista, más probabilidades tendrás de encontrar una buena idea. Puedes realizar esta tarea durante un tiempo limitado o escribir hasta que el tema no te inspire nada más. Pero escribe sin juzgar las ideas. Será unos días más tarde, en la segunda fase, cuando analices las ventajas y los inconvenientes de cada idea y selecciones las ideas que más se ajusten a lo que estabas buscando.

 

La relación de conceptos se utiliza para obtener nuevas ideas a partir de elementos que ya tenemos. Incluye un amplio abanico de posibilidades donde el cerebro tiende a buscar relaciones lógicas. Por ejemplo, podemos asociar palabras de una lista o inferir situaciones a partir de una imagen. Los mapas mentales, que permiten crear varios niveles de ideas partiendo de una idea central, también están basados en la relación de conceptos. Para cada nivel, buscamos varias ideas que estén relacionadas con las ideas del nivel anterior. Pero al llegar al último nivel, si asociamos estas ideas con la idea de origen, pueden generarse relaciones que no sean tan lógicas.

 

El azar como fuente de inspiración facilita la creación de ideas que no suelen dispararse en nuestro cerebro empleando la lógica. La combinación de elementos siempre fomenta la creatividad, sin embargo, generar relaciones entre conceptos muy alejados requiere más trabajo creativo. Cuando tenemos que mezclar dos conceptos tomados al azar, no existen limitaciones. El binomio fantástico es la técnica creativa que parte de esta premisa. Al igual que las relaciones lógicas, incluye un amplio abanico de posibilidades, pero permite obtener muchos resultados distintos a partir de los mismos conceptos. Juega a mezclar personajes, lugares y épocas diferentes aplicando una combinación al azar. Si no reprimes al niño que llevas dentro, incubarás creaciones insólitas.

 

¿Qué recursos utilizas para estimular la imaginación y la creatividad? ¡Me encantaría descubrirlos!

 

Etiquetas: Escritura creativa

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