Corrección ortotipográfica y de estilo

Corrección ortotipográfica y de estilo. Lupe Redón

El desconocimiento de los campos de corrección existentes y la confusión respecto a las funciones de los correctores de textos pueden perjudicar tanto a escritores como a lectores. La labor de corrección es imprescindible en el proceso editorial; permite que un texto sea claro, ordenado, eficaz y de calidad. Por eso cualquier texto debe ser corregido antes de ser publicado.

 

El lector tiene el derecho de disfrutar de una publicación que sea correcta. Es una falta de respeto ofrecerle un texto que no cumpla con unos criterios de calidad mínimos. Además, los lectores vinculan la calidad de una obra al escritor que la firma. La corrección de un texto también afecta a la imagen que transmite el autor. Muchos escritores prescinden de la corrección por una cuestión económica, a pesar de que un texto corregido podría mejorar su imagen y aumentar sus posibilidades de éxito. También hay escritores que rechazan estos servicios porque temen que su estilo personal se vea afectado. Pero lo cierto es que un corrector no modifica la esencia de los autores; colabora con ellos para sacarle brillo a sus textos.

 

Si contemplamos los dos campos que incluye la corrección de textos: la corrección ortotipográfica y la corrección de estilo, el desconocimiento y la confusión son mayores. Aunque ambas especialidades son complementarias y forman parte del mismo proceso, poseen unas características propias que requieren una formación específica.

 

Corrección ortotipográfica

 

La corrección ortotipográfica permite subsanar los errores ortográficos y gramaticales, eliminar las incorrecciones tipográficas y mantener la cohesión de los elementos de la maquetación. Consta de tres tareas fundamentales que, a grandes rasgos, contemplan la limpieza, la normalización y la unificación de un texto.

 

Algunas de las funciones del corrector ortotipográfico son las siguientes:

 

- Limpiar las erratas relacionadas con la omisión, trasposición o repetición de caracteres.

 

- Ajustar el texto a las normas ortográficas (acentuación, mayúsculas y minúsculas, signos de puntuación, abreviaturas, siglas, acrónimos, símbolos, expresiones numéricas…) y gramaticales (género y número, verbos, pronombres, preposiciones…) vigentes.

 

- Eliminar los errores y las incoherencias en el uso de los recursos tipográficos (negrita, cursiva, versalita, comillas, tipo de fuente, cuerpo de la letra...).

 

- Procurar la cohesión de los elementos de la maqueta (paginación, interletraje, justificaciones y alineaciones, sangrías…) y detectar las incorrecciones relacionadas (calles y blancos, líneas viudas y huérfanas...).

 

- Revisar los índices, las bibliografías, las notas… y comprobar su concordancia con el contenido y las referencias del texto.

 

- Decidir qué criterios son los más apropiados para resolver las cuestiones que no están sujetas a la normativa vigente.

 

Corrección de estilo

 

La corrección de estilo atiende a la expresión, la coherencia, la cohesión, la estructuración y la corrección de un texto desde el punto de vista lingüístico, gramatical, léxico y semántico. Permite que la comunicación del mensaje sea eficaz y se adecue a su público objetivo, ya que contempla las necesidades particulares de cada tipo de texto (periodístico, literario, divulgativo, comercial, etc.). En definitiva, se ocupa de eliminar las imperfecciones y resaltar las virtudes de un texto para que cumpla su objetivo comunicativo. Todo esto, sin modificar el estilo personal del autor.

 

Algunas de las funciones del corrector de estilo son las siguientes:

 

- Ajustar el texto a las normas y a los usos gramaticales vigentes para que cada término cumpla de manera correcta su función gramatical en las frases.

 

- Reformular oraciones erróneas o confusas y utilizar recursos sintácticos (enlaces y conectores del discurso...) que garanticen la coherencia del texto.

 

- Enmendar los errores y las imprecisiones léxicas para lograr que el vocabulario se adecue al contexto y los términos sean precisos.

 

- Eliminar los vicios del lenguaje (muletillas, redundancias, ambigüedades, cacofonías, vulgarismos, dequeísmos, extranjerismos, neologismos…) y aportar recomendaciones para enriquecer el discurso.

 

- Resaltar las cualidades del estilo personal del autor y conseguir que sea homogéneo a lo largo de todo el texto.

 

- Procurar que el texto suene genuino en su lengua y sea totalmente comprensible en la zona geográfica a la que va destinado.

 

Entre aquellos que conocen los campos de corrección existentes y las funciones de los correctores de textos, es común la creencia de que la corrección ortotipográfica es imprescindible y la corrección de estilo es recomendable. Sin embargo, no podemos darle un papel secundario a la corrección de estilo. Ambas correcciones tienen un papel que resulta crucial en la calidad de un texto. Por supuesto, debemos tener en cuenta que no pueden realizarse al mismo tiempo, y que la corrección de estilo se antepone a la corrección ortotipográfica en el proceso editorial. Pero lo ideal, y lo deseable, es que un corrector profesional esté capacitado para ofrecer ambos servicios.

 

¿Te gustaría aportar algún comentario? ¡Me encantaría conocer tu opinión sobre la corrección de textos!

 

Etiquetas: Corrección de textos

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